¿ASÍ SOMOS LAS MUJERES ?
VOZ FEMENINA AL AIRE
viernes, 20 de febrero de 2015
¿ Por qué
VOZ FEMENINA AL AIRE ?
VOZ FEMENINA AL AIRE ?
Mujeres que no callan con una voz al aire con ganas de decir muchas cosas, que sean escuchadas y que no solo por ser mujeres seamos ignoradas, este blog es solo para mujeres, seguir a mujeres con vocación, ganas de salir adelante, hablar, gritar y no callar mas.
Espacio para todas aquellas mujeres que quieran expresar su voz femenina al aire.
ANTECEDENTES
Mujeres pioneras. Periodismo hecho por españolas.
Pioneras en el periodismo
España siempre ha sido un país muy ligado a las ideas cristianas. Muchos de sus preceptos impedían que la mujer fuesen alguien y se valieran por sí misma. El momento clave para la mujer y el periodismo es la revolución de septiembre 1868 (La Gloriosa) y la Constitución de 1876 que recogía la libertad de prensa. Una época de cambios donde se desarrollan los primeros ideales emancipadores de la mujer y la libertad religiosa. Muchas de las mujeres que viven esta época son Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal, entre otras. En 1901 empieza el nuevo siglo y lo hace con Alfonso III. Se vive un régimen constitucional con ciertas libertades que llevan a Carmen de Burgos y Sofía Casanova a escribir de lo que les preocupa. Tras la firma de esas mujeres, se ponen en la calle una serie de temas hasta entonces tabú: el sufragio femenino, el divorcio …
Las huellas más lejanas de una actividad femenina dentro de la prensa se sitúan en el siglo XVII. Francisca de Aculodi era la primera mujer en aportar su granito de arena al periodismo. Entre 1687 y 1689, junto a Pedro y Bernardo de Huarte, reproducía cada quince días la gaceta flamenca Noticias principales y verdaderas. La publicación era la reproducción de un periódico escrito en lengua castellana en Bruselas, capital por aquel entonces de dominios españoles de Flandes. Además, Francisca recogía y elaboraba informaciones locales y propias. Otra predecesora de las periodistas españolas, fue Beatriz Cienfuegos. Ocupó su lugar propio entre 1763 y 1764, cuando publicó La pensadora gaditana, periódico semanal crítico sobre las costumbres masculinas y femeninas y otros temas de interés de la época. Se presupone que fue una de las primeras aportaciones femeninas a la historia del periodismo español, pero no esta clara su autoria. Aunque se le atribuye a Cienfuegos, pudo ser de un clérigo por su tono moralizante. Sea como fuere, supo aprovechar la reorganización de Carlos III sobre tasaciones, precios de publicaciones e inquisición para favorecer el mundo del editorial. Unos cuantos años más tarde, encontramos a Emilia Pardo Bazán (1851-1921), antecesora de las corresponsales en el extranjero. Mandaba sus artículos desde Roma, París y Venecia. Además defendió los derechos de la mujer en la sociedad. Comenzó su labor en prensa en periódicos y revistas de Galicia desde 1866: El Progreso, El Almanaque de Galicia, El Aurora de Galicia, El Diario de Lugo… Son, en principio composiciones poéticas. Aunque en 1876, en La Revista Compostelana de Santiago, comenzó, con dos artículos, su producción periodística. Pero será la prensa de Madrid y Barcelona, donde las crónicas de Pardo Bazán aparezcan con asiduidad. También colaboró en El Imparcial, desde 1887 a 1920, y en casi toda la prensa española: La Ilustración Española y Americana, La Ilustración Gallega y Asturiana, El Heraldo Gallego, Blanco y Negro, El Liberal, Revista Contemporánea, Raza Española, Revista España… y así una larga lista. Fue una profesional del periodismo, desde donde difundió sus ideas: feminismo, progresismo, critica social, y hasta política. Unidos en ella a un catolicismo y motivación económica. Su estilo estaba arropado de un tono irónico y crítico. Un ejemplo de este estilo, lo encontramos en La Ilustración Artística (21 de agosto de 1911): “Leo en un diario que una mujer ha sido detenida por el grave delito de fumar “desvergonzadamente” donde estaban fumando también, por lo visto con muchísima vergüenza y dignidad, varios hombres”.
Periodistas mexicanas más importantes .
Periodistas mexicanas más importantes
Carmen Aristegui
La clave del periodismo es destacar lo que es más relevante para la sociedad.
Es egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Actualmente conduce el programa “Aristegui” en CNN en español y el noticiero matutino de Noticias MVS; además es articulista en la sección de opinión del Diario Reforma.
Paola Rojas
Periodista mexicana y conductora.
Se graduó de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UNAM y estudió una maestría en filosofía en la Universidad Anáhuac. Es la titular del noticiero “A las tres” de Televisa y tiene un programa radiofónico en Fórmula.
Lolita de la Vega
Una de las mujeres más aguerridas en el periodismo político de nuestro país la convierte en una de las figuras más queridas y respetadas en el medio social.
Ha sido distinguida en 3 ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo. Actualmente conduce y dirige el programa “Frente a Frente” en Grupo Fórmula.
Yuriria Sierra
Columnista de Excélsior. Amante de los libros. Profunda creyente de la risa...
Estudió Ciencias Políticas en el ITAM. Con un tono irreverente pero informado, divertido pero inteligente, Yuriria ha ofrecido en prensa escrita, radio y televisión, un modelo informativo joven y sin solemnidades.
Actualmente tiene un programa de radio en Grupo Imagen.
Fernanda Tapia
Locutora y conductora sui generis.
Ha tenido múltiples programas de radio y televisión, además de participaciones en doblajes de series. Ha publicado varios libros, el último titulado “Tampoco se trata de ser perfecta” publicado por Editorial Océano.
Periodista, escritora, feminista, bailadora de salsa, buena cocinera y amante del tequila y la música.
Lydia Cacho saltó a la luz pública por la denuncia penal en su contra, por el supuesto delito de difamación que impuso el empresario libanés Kamel Nacif Borge en el estado de Puebla. Es autora del libro Los Demonios del Edén en la cual denuncia a la mafia de la pederastia en México.
Es una reconocida activista por los derechos humanos, especialmente de la mujer y forma parte de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
Rosa Blanca Cuellar
Periódico Zócalo
Nota
La pensó mejor y no deja Regiduría…
PUES RESULTÓ HABLADORA PERO NO sostenedora, la regidora del PRI en San Buena, FLOR DE ABRIL FUENTES DE FLORES...
Y ES QUE luego de que el lunes a los cuatro vientos sacó de su ronco pecho, la puntada de que iba a dejar la Regiduría, ayer se retractó y dijo que todo fue un arranque de coraje...
LA FUNCIONARIA municipal asegura que de la Secretaría de Gobierno le dijeron que no renunciara y los mismos ciudadanos le pidieron que no dejara el cargo, por lo que decidió hacerles caso...
PERO LAS MALAS lenguas, dicen que fue su esposo el que le dijo: “¿Renuncias? ¡Ni se te ocurra, te regresas a cobrar los 12 mil pesos de sueldo por quincena!... faltaba más, faltaba menos”... ¿será?, pues quién sabe, pero así es la gente...
ASÍ QUE A PARTIR de ayer y luego de saludar a los manifestantes de la Plaza, la funcionaria se trasladó a su oficina, algo así como a las 11 y media de la mañana...
UNO DE NUESTROS ESCASOS LECTORES que para variar es panista en San Buena, asegura que ya casi no hay militantes del albiazul en el movimiento de protesta contra el alcalde ÓSCAR FLORES LUGO...
Y ES QUE ASEGURA que ellos iban por el aumento a la tarifa de agua y el cese de DINO MARTÍNEZ y LUCIO PÉREZ y como esas peticiones les fueron concedidas en el tercer plantón, se retiraron a sus casas...
Y ES QUE TIENE razón cuando dice que para qué pedirían los panistas el cese del Alcalde, si de cualquier manera otro priísta ocuparía su lugar...
NI MODO QUE haya una elección extraordinara y el PAN tenga posibilidades, pues tampoco...
PUES SERÁ EL sereno, pero hay quienes aseguran que por las noches, algunos priístas surten de agua y comida a los manifestantes...
MENCIONAN NOMBRES como ANTONIO DE LA ROSA y TERESA VERDUZCO, además del ex candidato a la alcaldía JAVIER FLORES y su esposa la Regidora, que siempre no se va...
PUES QUIÉN sabe, pero en el plantón casi no se ven panistas, ni personas de la tercera edad...
AL QUE LE LLEGÓ EL “medio chivo” fue al regidor del PAN en Monclova, JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ ROCHA, y está demás decir que anda que no lo calienta ni el sol...
HASTA PIENSA demandar al director de Recursos Humanos, RENÉ FLORES SOTELO, tras asegurar que lejos de retirarle el 20 por ciento del sueldo que fijó el Juez, le está descontando como un 33 por ciento...
EL CASO ES que dice que le deben restar de su sueldazo, algo así como 2 mil 800 pesos y le andan quitando como 3 mil 750...
SIN DUDA, LA GLORIETA DE los Héroes es una obra importante para estas y las nuevas generaciones...
Y ES EL Regidor del PRI, BALTAZAR CISNEROS, el porrista número uno de la obra y reconoce que lo van a criticar sus compañeros, pero “veo jalando al Alcalde, y pues ni modo que no lo presuma”...
Machismo en el trabajo
Luisa tenía 23 años cuando se gradúo de la carrera de arquitectura en una de las universidades más importantes de México.
Fue reconocida como una de las mejores estudiantes de su generación, obteniendo mención honorífica y varios reconocimientos por las actividades extracurriculares que realizó a lo largo de su carrera. Se sentía segura de que el mundo profesional la recibiría con los brazos abiertos al graduarse. Tenía la juventud y el talento para triunfar.
En la primera entrevista de trabajo se enfrentó con que la realidad era muy diferente. Envío su currículo a una reconocida empresa regiomontana, para participar en el proyecto del diseño de un parque de diversiones. Se emocionó cuando supo que su entrevistador sería uno de los dueños; eso parecía una buena señal.
Al llegar, el hombre se comportó con frialdad y después de preguntarle acerca de su promedio escolar, sus experiencias laborales y demás datos le dijo:
-¿Sabías que las mujeres, sobre todo las recién graduadas, son muy inestables?
Luisa se sorprendió por esa pregunta totalmente inesperada y no supo realmente qué contestar.
-No- dijo, totalmente contrariada.
-Pues sí, en realidad las mujeres no toman en serio el trabajo- agregó el hombre, mientras se acomodaba la corbata- sólo piensan en casarse y cuando al final lo logran te dejan el puesto así como si nada.
-Que una mujer quiera formar una familia no significa que no le importe su trabajo. Se pueden hacer ambas cosas- defendió Luisa, ya bastante indignada.
-Por eso yo prefiero contratar hombres- expresó el accionista, como si no hubiera escuchado lo que la joven había dicho- ellos sí son leales y responsables. Sobre todo si son padres de familia, se comprometen totalmente con el trabajo. Por cierto ¿tienes novio?
¿Qué se supone que debo contestar?, pensó Luisa. Lo dudó un momento y finalmente, dijo con firmeza.
-Sí y también tengo una preparación universitaria, el reconocimiento de mis maestros y muchas ganas de trabajar.
Luisa se armó del todo el valor que tenía y agregó:
-Agradezco mucho su tiempo, pero ya no estoy interesada en la vacante, con su permiso- y salió disparada de la oficina.
¿Hizo bien?
Cuando les contó a sus amigas lo que había pasado, hubo varias opiniones. Su mejor amiga la apoyó totalmente. ¿Para qué quieres trabajar en un lugar en el que el dueño piensa eso de las mujeres?, le decía. Mejor que te lo ahorraste. Pero otra amiga, le confesó, un tanto entristecida:
-Es que así es, Luisa. Todavía hay mucho machismo en el campo profesional. No hay de otra más que aguantarse y aprender a tolerarlos. Porque si sigues poniéndote así ¿dónde vas a conseguir trabajo?
Fue entonces que Karla, la más joven de sus amigas, le dijo:
-Deberías demandarlo.
-Ni al caso- dijeron las otras.
-Claro que sí- insistió la primera- la discriminación contra la mujer está penada por la ley. Nos protege la constitución, derechos humanos y un montón de organizaciones no gubernamentales que se especializan en la defensa de los derechos de la mujer.
-Pero, ¿para qué, si no hacen nada?
-Las que no hacemos nada somos nosotras- señaló Luisa. Mientras sigamos aguantándonos este tipo de cosas, los hombres y el mundo no va a cambiar. Es lo mismo que sucede con las mujeres que son maltratadas por sus esposos y novios: se callan, se aguantan.
Segura de sí misma, fuerte y decidida, Luisa concluyó:
-El valiente vive hasta que el cobarde quiere, y nosotras, ya no somos cobardes.
Romances de oficina
No te conozco, no me importas y no mereces siquiera una mirada. Esa suele ser la actitud, sospechosamente indiferente, de quienes se traen algún jaleo amoroso en la oficina.
Ya saben a lo que me refiero, hacen un despliegue de excesiva indiferencia pero luego resulta que, casualmente, el par de susodichos coincide todas las veces en la cafetería, en el elevador o en el estacionamiento y que, con una sincronía cósmica, toman sus días de vacaciones en las mismas fechas. Y hacen todo esto, criaturitas, convencidos de que nadie los ha descubierto y que están siendo súper discretos.
La conducta conquistadora, seductora y licenciosa en los centros de trabajo es tan vieja como la humanidad misma y aunque todo el personal se escandalice y se promuevan linchamientos y hasta foros de discusión con sus infaltables consejos moralinos para evitar el romanceo; a mí me resulta de lo más natural y orgánico que si las personas pasan ocho o diez horas juntas diariamente y, si aún les corre sangre por las venas a pesar de que la maldición de la grisura oficinera intente chuparles toda vitalidad, ocurra lo inevitable. Lo raro, enfermizo y desolador sería que no naciera algún enculamiento, enamoramiento, o hasta futuro matrimonio (la gente es muy necia) gestado en las pasmosas horas laborales.
Dicen las estadísticas, que ya sabemos nunca son de fiar pero al menos nos aproximan algún dato, que alrededor del 40% de las infidelidades se cometen en el entorno laboral, y hace sentido. Yo duré veinte años ininterrumpidos trabajando en oficinas porque empecé muy joven y, por lo menos, pude atestiguar unos seis o siete casos; y quiero decir que los atestigüé porque uno de los dos miembros de la pareja me lo confesó de viva voz o porque, de plano, los vi con mis propios y divertidos ojos dándose unos besazos.
De otros tantos sólo me llegaron los rumores pero el hecho es que sólo es cuestión de esperar para que surja alguna novedad, de manera que respecto de estos temas siempre hay material para entretenerse y supongo que, como yo, todos ustedes conocerán alguna historia pero esta vez quiero contarles un episodio que ahora me resulta entrañable.
Trabajé algún tiempo en un centro telefónico, ahí estaba yo con mi diadema de operadora y un sistema de resolución de casos que me obligaba a atender una llamada apenas veinte segundos después de haber concluido la anterior para que no disminuyera mi productividad; aquello era una locura, a ese ritmo en mi jornada de seis horas atendía unas cien o ciento vente llamadas diarias; siempre terminaba con dolor de cabeza y las orejas zumbando. Pero es que además del salario miserable había un bono por productividad para el mayor número de casos resueltos y eso hacía que valiera la pena el esfuerzo.
En aquellos años, y dudo que haya cambiado demasiado el perfil, el personal en los centros de atención solíamos ser mayoritariamente mujeres: estudiantes, madres solteras, y poquísimos hombres que, por contundentes razones de oferta y demanda, resultaban muy codiciados.
Los famosos call center tienden a ser eternos galerones –caballerizas, sería más apropiado decir- donde se colocan líneas de doce o quince operadores telefónicos apenas separados por una mampara, de tal forma que con sólo echar un poco hacia atrás la cabeza, puedes ver perfectamente al compañero o compañera de junto y a todos los demás.
Yo quería reunir DINERO EXTRA
para poder pagar mi examen de admisión a la Escuela Nacional de Teatro del INBA, así que estaba hecha una fiera con el asunto de la productividad y el bono; pero claro, no era la única con la ambición de ganar el primer lugar del mes. La cosa es que un glorioso día llegaron a mi grupo cinco miembros nuevos que tomarían las llamadas de soporte técnico: tres señores y dos chavitos que de inmediato se convirtieron en el centro de interés de todas las de la línea. Eran feos, lo juro por los dioses, uno en particular tenía una dentadura que daba pena y los otros estoy segura que no han vuelto a tener tanto éxito con las mujeres en su vida.
para poder pagar mi examen de admisión a la Escuela Nacional de Teatro del INBA, así que estaba hecha una fiera con el asunto de la productividad y el bono; pero claro, no era la única con la ambición de ganar el primer lugar del mes. La cosa es que un glorioso día llegaron a mi grupo cinco miembros nuevos que tomarían las llamadas de soporte técnico: tres señores y dos chavitos que de inmediato se convirtieron en el centro de interés de todas las de la línea. Eran feos, lo juro por los dioses, uno en particular tenía una dentadura que daba pena y los otros estoy segura que no han vuelto a tener tanto éxito con las mujeres en su vida.
Pues he aquí que un mediodía, poco antes del receso, la chica de al lado me pregunta si, por casualidad, traeré un condón entre mis cosas porque bueno… se avecinaba el romance y, aprovechando que era quincena y que cruzando la avenida había un HOTEL
, ella y G (el de los dientes de miedo), se procurarían alguna habitación para dar rienda suelta a sus pasiones.
, ella y G (el de los dientes de miedo), se procurarían alguna habitación para dar rienda suelta a sus pasiones.
Sí, yo traía un condón en la mochila, el paquetito lucía triste con las orillas descoloridas pero aún estaba vigente. Se lo di.
Y casi tuve una epifanía cuando comprendí que los sementales recién llegados no tardarían en alborotar todas las rutinas horarias de mi grupo. Fui a los baños y busqué a la señora de limpieza que vendía dulces, chicles y toallas sanitarias; esforzándome por no ofenderla, le hice saber que tenía una aportación para su negocio; me escuchó atenta y para mi fortuna resultó una visionaria que sin el menor empacho aceptó mi propuesta. Al otro día llegué con una tira de condones y se la entregué, le prometí que le llegarían clientas constantemente y le pedí que se asegurara de tener visible la mercancía.
Y así como se los cuento, simplemente ocurrió una cosa detrás de la otra: muy pronto se corrió la voz de que la señora vendía condones y, muy pronto también, se empezaron a ver cajetillas de cerillos con el logotipo del HOTEL
vecino en los bolsos de varias de las chicas, pero lo mejor vino cuando la productividad de la mayoría se fue al suelo y la mía creció como espuma pues muchas de ellas regresaban tarde del receso o pedían permiso para salir temprano y, cuando el sistema de distribución automática sólo encontraba mi terminal disponible, me asignaba todas las llamadas.
vecino en los bolsos de varias de las chicas, pero lo mejor vino cuando la productividad de la mayoría se fue al suelo y la mía creció como espuma pues muchas de ellas regresaban tarde del receso o pedían permiso para salir temprano y, cuando el sistema de distribución automática sólo encontraba mi terminal disponible, me asignaba todas las llamadas.
Tenía dieciocho años entonces pero aún recuerdo cada rostro como si los estuviera viendo, recuerdo mi corazón rebotando en el pecho cuando anunciaron quién había ganado el bono y la alegría conmovedora con la que fui a la ventanilla del banco a pagar mi derecho al tortuoso examen de admisión que duró tres semanas hasta que por fin apareció mi nombre en la lista de alumnos aceptados en la escuela de teatro. Me alcanzó también para comprar un par de tenis que fueron mis compañeros durante los primeros dos semestres.
Lo de los técnicos no duró mucho más porque aquello se volvió un cañaveral de pasiones imposible de manejar, así que el mismísimo y aterrador departamento de recursos humanos tomó la resolución de acondicionar el área de los almacenistas para que los de soporte pudieran tomar las llamadas desde ahí. Fin de la historia: hombres con hombres y mujeres con mujeres. Voilà, lo de siempre.
Se llegaron a escuchar todo tipo de rumores: que fulanito había salido primero con sutanita y luego con su mejor amiga y que por eso ahora ellas no se hablaban, que a una pareja de desesperados los habían agarrado en pleno arrimón encerrados en el cajero automático que había dentro del estacionamiento, que no sé quién estaba embarazada…
Sí, sí, ya sé que es muy inquietante pensar que tu pareja puede engañarte con algún compañero o compañera de la oficina pero, seamos honestos ¿no sería infinitamente más inquietante y triste la extinción del deseo en los centros de trabajo?, ¿es que acaso preferimos que el veneno laboral de los Godínez extermine también las ganas de enamorarse?
Y aunque admito, sin pudor, que si me enterara de que mi pareja me engaña tendría ganas de matarlo y probablemente intentaría pasar de las ganas a la ejecución; también comprendo que es un absoluto despropósito pretender que donde se reúnen dos o más seres humanos, el deseo y las calenturas se mantengan al margen. No puede evitarse, gente querida, y en el mundo respiramos más de siete mil millones de personas para constatarlo.
Para despedirme y a propósito de pasiones, les dejo otra pregunta, ¿notaron que ya empezó a explotar el fuego violeta de las jacarandas en flor? Pues es justamente eso a lo que me refiero, a que la potencia de la vida es implacable y no habrá norma de conducta o código laboral que sea capaz de detenerla. Así sea.
Los cuates del Presidente
En ningún recoveco de la Ley dice que para obtener un cargo de esos que requieren sabiduría, las personas que aspiran a la posición deben tener experiencia en la materia, carrera en el sector y edad suficiente para –en caso de haberse esforzado profesional, cultural y socialmente- tener sapiencia.
Se habla de “buena fama en el concepto público” pero no se especifican los valores esenciales que debería de tener todo servidor de la nación, como son la probada ética, la ejercida honestidad y los respetados principios en pensamiento y conducta.
Los requisitos legales para llegar a una posición son laxos, se refieren en términos generales a una “solvencia” social que puede traducirse con vivir, estar, residir, estudiar y ser. No más, no exigen el detalle de la conducta, la preparación, la experiencia y la capacidad.
Ahí tiene que el presidente Enrique Peña Nieto, tan necesitado de aplausos quiere hacer de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el refugio de sus cuates –los que sí le aplauden-. El Poder Judicial, el tercer poder luego del Ejecutivo y del Legislativo, debería ser representado por hombres y mujeres con carrera en el sector judicial, alejados de los gobiernos y de las cámaras, con intereses exclusivos en la defensa de la Ley y el imperio del Estado de Derecho.
Así cómo el Senado de la República debería ser ocupado por los viejos con experiencia y servicios y como el último acto de servicio a la nación, en lugar de ser semillero de gobernadores, antro de negociaciones y acuerdos, y entretenimiento de cabilderos y vende patrias, la Suprema Corte exige personas imparciales, justas, apegadas al derecho, con criterio independiente al resto de los poderes.
Pero no. Enrique Peña Nieto primero propuso a través de Felipe Calderón en los últimos días de éste en el Gobierno de la República al joven abogado fiscalista Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena a quien sacó del Sistema de Administración Tributaria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Sin ninguna experiencia en el ejercicio del derecho, la abogacía, o en el colegio judicial, pero sí con intereses del litigio privado y la Hacienda Pública, Gutiérrez Ortiz Mena llegó a la Corte.
Después de la muerte en diciembre 2014 del Ministro Sergio Armando Valls Hernández, ayer el presidente de la República como es su facultad, envío una terna para la selección de una persona que ocupe el lugar del Ministro Valls en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Valls sirvió al Poder Judicial diez años de 2004 a 2014 y la carrera la inició como Agente del Ministerio Público, pasando por algunas Magistraturas, Consejerías Jurídicas, Consejería de la Judicatura, algún cargo público hasta llegar a la máxima posición en la carrera judicial como Ministro.
Entre las propuestas de Peña para suplir al Maestro Valls, se encuentran dos abogados de carrera, con experiencia en el Poder Judicial y con posiciones en lo que debería ser la antesala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, alguna Magistratura federal o estatal. De hecho en los estados en los Tribunales Superiores de las entidades que integran la República Mexicana, es mucho más frecuente encontrar que quienes llegan a Magistrados, son hombres y mujeres que antes de ello fueron Jueces, Consejeros de la Judicatura o Jurídicos de algún departamento relacionado con el Poder Judicial. Es como debería ser la carrera natural en ascenso del Poder Judicial: Agente del Ministerio Público, Actuario, Secretario de Acuerdos, Juez, Consejero de la Judicatura, Magistrado en el Estado, Magistrado Federal, Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Así, Peña propuso a dos hombres que a la fecha sirven como Magistrados.
Al abogado Felipe Alfredo Fuentes Barrera, actual Magistrado del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, que tiene en su hoja de vida la licenciatura en la UNAM, Juez de Distrito, Secretario de estudios y cuenta de la Suprema Corte, Juez de Distrito, Magistrado de Circuito.
También al licenciado en derecho Horacio Armando Hernández Orozco, quien se desempeña como Magistrado del Quinto Tribunal Colegiado en materia Penal del Primer Circuito, y que después de salir de la Libre de Derecho y dar cátedra, fue Secretario de Juzgado de Distrito, Secretario de Tribunal Colegiado de Circuito, Juez Primero de Distrito, Magistrado de Circuito y hoy es el Magistrado Presidente del Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito (el que conoció de los amparos de la maestra Elba Esther Gordillo).
El tercer hombre propuesto por Enrique Peña Nieto a la Cámara Alta para ocupar la silla del Ministro Sergio Valls en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es su cuate. Amigo y protector hasta de los intereses personales, y el servicio público también, de Peña Nieto. Se trata del Embajador de México en los Estados Unidos, Eduardo Medina Mora Icaza.
Medina Mora nunca ha sido Juez, ni civil ni penal, ni federal de distrito. Mucho menos Magistrado de Circuito o de Tribunal estatal, federal o electoral alguno. Mucho menos Consejero de la Judicatura. No. Eduardo Medina Mora hizo carrera en el gabinete federal de gobiernos de la República encabezados por panistas, desde donde dicen, fue el enlace entre los peñistas y los calderonistas. El celestino político entre los del Estado de México y los de Michoacán.
Procurador General de la República en tiempos de Felipe Calderón, Medina Mora fue sacado de esa Fiscalía y enviado como Embajador de México ante el Reino Unidos, sin experiencia alguna en el Servicio Exterior Mexicano, sin haber cursado la escuela Matías Romero, sin haber sido Cónsul o agregado en alguna representación diplomática.
Al triunfo de Enrique Peña Nieto y la posterior y tropezada toma de posesión, el presidente nombró a Eduardo Medina Mora, Embajador de México ante los Estados Unidos, de dónde lo quiere sacar para enviarlo en calidad de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Entonces resulta que como las Embajadas, a la Suprema Corte de Justicia la quieren convertir los priístas de Los Pinos, en un abultado premio político, irrespetando la calidad de Máxima Casa del Poder Judicial. Pues Medina Mora ha hecho carrera pero en el Poder Ejecutivo, donde electos panistas como Vicente Fox le confiaron la Dirección del CISEN –cuando a pesar de las escuchas en celdas de centros penitenciarios se les escapó Joaquín “El Chapo” Guzmán-, la Secretaría de Seguridad Pública, y luego con Calderón la Procuraduría General de la República, la Embajada.
Con un Poder Legislativo que responde más a los ánimos del Presidente Peña y en menor medida a las necesidades de la sociedad y del sistema para el ejercicio de un pleno estado de derecho, es probable que como le hicieron con Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, elegirán al de menor experiencia en el sector, pero de mayor cercanía con el Ejecutivo. A menos claro que Peña haya incluido el nombre del Embajador Medina Mora en la terna para la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un afán de alejar las miradas auscultadoras de los dos Magistrados en referencia, cuyos apellidos no escapan a denuncias internas del Poder Judicial.
En 2013 ya con el gobierno federal en manos del PRI, un diputado panista, el guerrerense Gabriel de Jesús Cárdenas Güizar, propuso reformar entre otras cuestiones, el artículo 95 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos donde se detallan los requisitos para ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Que se agregara al requisito de una antigüedad mínima de diez años como profesional de licenciado en derecho, tener “un posgrado expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello”. Además al apartado que requiere “no haber sido secretario de estado, procurador general de la República o de justicia del Distrito Federal” en el año previo al nombramiento como Ministro, modificarle a siete años la distancia del último cargo en el Poder Ejecutivo. Pero la Cámara controlada por el PRI, no permitió endurecer un poco -con la solicitud de un posgrado y la lejanía de los intereses del gobierno federal-, los requisitos para ser Ministro.
Pero pues así es ese PRI, el que gobierna México desde Los Pinos, el que tergiversa el fin de las instituciones para beneficio de los intereses. La otra pues, es esperar a la Legislatura que viene, y proponer un cambio en la selección de los Ministros, pues mientras el resto de los Poderes, el Ejecutivo y el Legislativo son electos por el pueblo, el Poder Judicial son propuestos por el primero y seleccionado por el segundo. Como quien dice, los Ministros son hijos del Ejecutivo y compadres del Legislativo… por ponerlo de una manera elegante.
A ver qué pasa con la Corte. Si llegan los de carrera, o llegan los cuates del Presidente.
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